[Estado Italiano] Invitación para una movilización internacionalista el 25 de abril y el 1 de mayo

Traducción recibia el 02/02/2022:

TE ODIO EN TODOS LAS LENGUAS DEL MUNDO

En los últimos veinte años se ha creado un distanciamiento de las ideas revolucionarias: los mismos compañeros han dejado de creer que su pensamiento tenga la posibilidad y la capacidad de ir más allá. Ideas revolucionarias que son, hoy, más necesarias que nunca.

Dejar de luchar, de creer en la posibilidad de «ganar», es decir, de destruir realmente esta sociedad y hacer descarrilar una historia que avanza rápidamente hacia la catástrofe -sanitaria, ecológica, militar- ha hecho a los oprimidos más débiles, permitiendo a los patrones llevar a cabo una cambio autoritario en la gestión de la sociedad. En los últimos tiempos esta amarga verdad ha sido más evidente que nunca en un continuun que se ha expresado -para limitarnos solo a los dos últimos años- en la masacre en las cárceles de marzo de 2020, en las fábricas mantenidas abiertas por la feroz presión de Confindustria [1] mientras los individuos venían recluidos en sus casas, en un reinicio económico que no ha mirado a nadie a la cara, como lo atestiguan dramáticamente las muertes en el trabajo, las masacres por el beneficio como aquella de Stresa, las agresiones y los asesinatos frente a las puertas de los almacenes en huelga [2] (y la lista podría no acabar nunca). Es precisamente la ausencia de un concreto horizonte revolucionario lo que hace dormir sueños tranquilos a los patrones, que los autoriza a exigir cada vez más.

Un giro autoritario de un clara naturaleza clasista: si los proletarios viven siempre bajo numerosos chantajes, empezando por el chantaje esencial, aquello de tener que trabajar para vivir, estos se están multiplicando en los últimos tiempos. El pase verde se suma como un ulterior instrumento de ataque por parte de los patrones, condicionando la vida cotidiana de una forma cada vez más totalizante. Los decretos de los últimos dos años van a agravar en primer lugar precisamente el chantaje del trabajo, desde siempre instrumento de masificación y disciplinamiento al interno de la sociedad.

El método que se sigue para hacer más aceptables las nuevas imposiciones y el recrudecimiento del control es aquello del impulso hacia la Unidad Nacional, con el cual se llama al pueblo a congregarse alrededor de la bandera para defenderse del enemigo. El gobierno y el Estado se convierten en expresión de la colectividad, de la comunidad, que pide a cada uno y cada una de seguir sus directrices, hechas objetivas a través de la citación de científicos y técnicos, los nuevos sacerdotes del momento. El sentido de comunidad viene utilizado para empujar, tanto en el trabajo como en la vida cotidiana, a los individuos a sacrificarse por una supuesta «gran familia», como si realmente estuviéramos todos en el mismo barco. No es una práctica nueva: normalmente utilizada durante las guerras, en las fábricas con el modelo Olivetti y las diversas distopías toyotistas, con la colectivización de los problemas de los patrones a la responsabilidad individual de los explotados. Quien no responde al llamamiento es tachado como loco o desviado, perdiendo además la dignidad de expresarse sobre sus motivaciones.

Una dinámica similar podría repetirse con las políticas energéticas que esta llevando adelante la Unión Europea. En el último año, los medios de comunicación han prestado especial atención a la emergencia climática, resultado paradójico de un capitalismo que está destruyendo el mundo y quiere ofrecerse a sí mismo como la solución a los problemas que el mismo ha creado. Aprovechando el Año Nuevo, la Comisión Europea ha reintroducido de la noche a la mañana el nuclear de cuarta generación en la lista de las denominadas energías limpias en las cuales invertir dentro del PNRR. Nuevamente se dirá que quien se opone es un defensor del carbón, enemigo de la solución de la emergencia. Aquello que no se quiere ver es que el problema está representado por la misma sociedad energética y por la industrialización capitalista.

Ante la guerra de clases llevada adelante por los patrones, compañeros y compañeras -no solo en Italia- han respondido sin esperar que otro lo hiciera por ellos, con prácticas de ataque que compartimos y que también son nuestras. Estamos cercanos a nuestros hermanos y hermanas, aquellos desconocidos y aquellos que al día de hoy pagan con años de prisión el haber optado de tomar posición y actuar contra quien cada día nos matan a nosotros y al mundo en el cual vivimos. Y también somos cercanos a los compañeros y a las compañera que están en prisión, acusados ​​de prácticas anarquistas, muchas veces incluso solo a partir de aquello que han dicho o escrito.

Incluso los recientes ataques contra la prensa anarquista, parecen referirse, junto con muchos otros hechos recientes, a una dinámica de siempre mayor intolerancia hacia los que no están de acuerdo. En realidad, en esta forma actualizada de democracia, no es en sí misma la fantasiosa libertad de opinión la que está en peligro, sino las palabras coherentes que llaman a la acción, la solidaridad explícita con quien se ha cruzado caminos de libertad, con quien ha demostrado con los hechos y no con las palabras que este orden social no es un destino ineludible, sino que puede y debe sangrar.

Palabras coherentes y hechos consecuentes que queremos seguir asumiendo. La Unidad Nacional llama a la guerra. Nuestro internacionalismo también, pero de muy distinta naturaleza.

Con este espíritu proponemos dos momentos en las plazas para la próxima primavera: el 25 de abril en Spoleto y el Primero de Mayo en Carrara. Conscientes de que no son dos manifestaciones a pode impactar concretamente en la tendencia actual, creemos sin embargo que el anarquismo debe volver a tomar las calles con la fuerza y la coherencia de las propias ideas.

Para un manifiesto de propaganda eficaz, que no retroceda en los contenidos, sino que sea encarnado también en el período histórico, hemos pensado en estos puntos provisionales, a los cuales se pueden añadir otros con el mutar de la situación o a petición de los compañeros de camino que encontraremos:

– CONTRA EL GIRO DE LA AUTORITARIO
– CONTRA LA UNIDAD NACIONAL
– CONTRA EL NUCLEAR
– EN DEFENSA DE LA PRENSA ANARQUISTA
– EN SOLIDARIDAD CON LOS PRISIONEROS REVOLUCIONARIOS Y LAS PRÁCTICAS DE LAS CUALES SON ACUSADOS.

Anarquistas y anarquistas

Con aquellos que quieran participar en la construcción de la movilización, nos vemos el sábado 26 de febrero en el Círculo Cultural Anarquista Goliardo Fiaschi en Carrara, en calle de los Ulivi, a las 16.

Fuente:
//infernourbano.altervista.org/invito-per-una-mobilitazione-internazionalista-il-25-aprile-e-primo-maggio/

Notas:
[1] Los patrones
[2] Se refiere a las huelgas en la logística