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Paraguay: ¡Abajo los políticos, arriba la revuelta!

Quienes tachan de ‘vándalos contra la voluntad popular’[i] a los rebeldes que quemaron el congreso y se enfrentaron a las fuerzas de la represión, quienes hablan de ‘grupos violentistas’[ii] o ‘barrabravas pagados’ refiriéndose a los que instalaron barricadas y prendieron los fuegos insurrectos en las calles del microcentro asunceno en la noche del 31 de marzo, solo pueden ser nuestros enemigos.

Lo que ellos ven como ‘saqueos y vandalismo de lugares públicos’[iii], nosotros vemos como un hermoso acto subversivo, un ataque a uno de los centros de la autoridad, del poder. Prenderle fuego al teatro del engaño que encierra el parlamento, a las perdidas ilusiones democráticas con sabor a dictadura… Al odiado edificio dónde a diario se reúnen cómodamente l@s verdugos que mienten, manipulan, causan pobreza, decretan miseria, legalizan desastre ambiental y militarización y demás prácticas asesinas…

Muchos lo habrán deseado, intentado, quizás proyectado. Las llamas no pueden sino dibujar una sonrisa sobre el rostro de los subversivos en Paraguay y más lejos ¡Por fin! ¡Por fin un claro acto de ataque dónde tanto tiempo han reinado la sumisión y el cinismo!

Mientras la izquierda lamentaba la ‘inacción y complicidad’[iv] de lo que ell@s denominan  ‘las fuerzas de seguridad’, la policía asesinaba, disparaba y torturaba. Así cayeron las últimas máscaras, las dudas, si es que quedaba alguna, sobre el papel de la izquierda paraguaya, desapareciendo hoy más rápido que los montes del Chaco.

Unicamente pueden llamar al diálogo y a la paz[v], l@s que se acomodaron en las bancadas parlamentarias, o l@s que aspiran a ello. L@s oprimid@s del Paraguay viven la violencia todos los días, incluso en tiempos de paz y democracia. Violencia en el campo con su soja, glifosato, militares y sicarios,  violencia del trabajo esclavo y alienante, violencia de vivir en una choza.  Violencia de verse obligado a vender porquerías para sobrevivir, de pedir limosna, de humillarse para recibir unas lucas de algún cheto. Violencia también la del machismo y la homofobia.

La supuesta paz que anhelan no existe. Y gran parte de l@s oprimid@s lo saben muy bien.
Otr@s much@s tienen claro el siniestro juego oportunista de la izquierda, dispuesta a tenderle su mano a la derecha más rancia, únicamente con el fin de reconquistar su parcela de poder. Un funesto juego estratégico del que millones son y serán víctimas. Asimismo nos daremos cuenta de que todo intento de diálogo con l@s verdugos del poder no es posible ni deseable porque es, y será, siempre falso.

Sin conquista del poder no hay posibilidad de cambio, nos dicen los marxistas, y con ellos la mayoría de l@s luchadores sociales en el país. Lógica que les ha conducido al mismo juego político del enemigo. ‘No hay nada que se parezca más a un representante de la burguesía, que un representante del proletariado’, escribió alguien hace tiempo.  Precisamente por ser representantes, mujeres y hombres políticos.

El problema no reside en quién tiene el poder, sino en el poder mismo. No reside en la cabeza pensante del Estado, sino en el Estado mismo. Y quedó claro en la época de Lugo, con las propuestas privatistas, la ley antiterrorista y la militarización del Norte, por citar un par de ejemplos.

El hecho de que much@s dirigentes, veteran@s de duros combates, estuvieran en el poder, ocupando cargos y/o brindando apoyo ‘crítico’, desmovilizó y pacificó dramáticamente muchas luchas. Logrando una represión más eficaz de lo que cualquier gobierno colorado pudo haber imaginado después de la dictadura. Las voces críticas le “hacían juego” a la derecha, mientras las más audaces, eran reprimidas como siempre. Todo eso no es sorprendente, sino la lógica consecuencia de las ideas políticas de la izquierda partidaria, incluso de su versión más radical.

Mucho se ha hablado en los últimos días de manipulación política. Lo ocurrido en el fondo, es un conflicto interno de élites. No cabe duda de que en la base existe la rivalidad entre los grupos del poder, dónde el pueblo es únicamente espectador y/o peón. Pero, como bien señalaron compañer@s anarquistas en otro texto, la quema del congreso y los disturbios no estaban en los planes de la élite, pero sí estaban en las ganas de los rebeldes. Así se pudo, por un momento, expropiar el conflicto, escapar al control del poder. Y esta es la grieta que hay que rescatar.

Más de un marxista[vi] se ha referido a los hechos como una réplica de la quema del parlamento alemán en manos de Marinus van der Lubbe en el año 1933. Afirman que se trata de una operación de bandera falsa, y que a la derecha lo utilizará para reprimir a la izquierda, tal como hicieron Hitler y los nazis después de la quema del Reichstag, sirviéndoles como pretexto para la persecución, entre otros, de los comunistas alemanes. Comparación que engorda la larga tradición comunista de falsificación de la historia. (También en 1933, se hablaba de provocación e incluso afirmaban que van der Lubbe trabajaba para la policía)

Marinus van der Lubbe era un joven proletario holandés, contrario a los partidos, el parlamentarismo y el sindicalismo, y a favor de la autonomía y la acción directa de las clases oprimidas, en pocas palabras, un revolucionario comunista consejista.

Días después de que los nazis llegaran al poder democráticamente, el holandés llegaba a Alemania a pie. Ya en Berlín asistió a mítines obreros y propuso a otros proletarios organizar una manifestación contra los nazis, quiénes le contestaron remitiéndole al partido comunista, en poder de la última palabra.

En aquella época, el Partido Comunista Alemán practicaba la política de “discutir con los fascistas para llevárselos hacia sus posiciones”. ‘Inclinarse ante la nueva correlación de fuerza y dejar que los fascistas se cansen en el poder. Todo acto de violencia será denunciado por el partido comunista como provocación y sus autores excluidos de las filas proletarios como agentes del fascismo’, llegarían a afirmar, repudiando toda resistencia espontánea.

Ante la total inacción de tant@s oprimid@s, Marinus decidió actuar por cuenta propia. No sólo contra los carniceros nazis, sino también contra el sistema democrático que los había llevados al poder. Y así prendió fuego al Reichstag con unos paquetes de fósforos.

¿Como podrían los estalinistas entender esa acción? ¿Esa mezcla de ideas subversivas y acción individual? En lugar de ver una antorcha llamando a la insurrección contra el terror nazi, se cegaron ante un complot de aniquilación a su partido. En lugar de reconocerlo como un hermoso acto de rebelión, un aliento de resistencia, una prueba incansable de lucha incluso en pésimas circunstancias… Solamente vieron provocación. El por qué de su ceguera es simple: nunca podrán entender gesto tan generoso, l@s que buscan dirigir, gestionar y ‘guiar a las masas’.

Tanto la derecha como la izquierda intentan sembrar confusión, confusión que conduce a la inacción y la resignación. Sin embargo, los hechos se nos presentan claros y los disturbios del 31 de marzo son el primer paso.

Es necesario actuar, de otro modo, las fuerzas políticas tendrán cancha libre para hacer su juego sucio. Y eso podría culminar con la recuperación de la izquierda, o aún más probable, con la derecha consolidada en el poder. Perdiendo l@s oprimid@s en ambos casos y sin dudar, l@s poderos@s, en alentar una guerra civil, al ver amenazados y en peligro sus privilegios.

Por esto es necesario la ruptura con la política. En lugar de cálculos políticos, de estrategias de conquista de poder, hay que apostar por la acción directa llevada a cabo por l@s oprimid@s mism@s, sin que nadie les diga cuándo y cómo tienen que actuar. Decidiendo ell@s mism@s cómo llevar a cabo sus luchas desde la autonomía.

Únicamente aquell@s que desconfían de las capacidades de l@s oprimid@s para dar forma a su propio destino, sus luchas y su emancipación, determinan necesarios l@s pastores, los partidos de vanguardia o los grupos de ilustrad@s que muestren el camino. Y sólo l@s pastores pueden temer al juego subversivo entre el acto individual y la proyección social insurreccional.

Entre l@s oprimid@s del Paraguay existe una larga experiencia de luchas contra el poder, especialmente  en el campo pero también en las ciudades, es el caso de la ocupación. Muchas veces esas luchas se pierden en el camino, no por falta de resistencia o por desgaste ante la represión, sino porque los rebeldes acaban por confiar en un líder o en la política.

Romper con esa dinámica sería un paso hacia adelante. Una vez allí, los subversivos pensarán en el próximo paso a seguir. Porque si bien, el parlamento es uno de los brazos del poder, los tiempos en que los rebeldes hacían la revolución tomando palacios y defendiendo barricadas, han quedado atrás.

Hoy día el capital y la autoridad residen en muchos lugares. Es cierto que las instituciones forman parte de esa red, y la policía, pero la opresión y la explotación también se encuentran en las tecnologías que nos imponen, en las infraestructuras que facilitan el control, el saqueo capitalista, y en las relaciones entre nosotr@s.

Por el asalto a esta realidad, a sus defensores y sus falsos críticos.

Por la anarquía

“Queremos acabar esas luchas políticas que ocasionan derramamientos de sangre obrera promovidos por esos ambiciosos para elevarse al poder; los obreros deben pelear para su emancipación y no para nuestros explotadores.
[…]
Queremos destruir toda forma de gobierno porque mientras existan autoridades también existirá tiranía; podremos cambiar de tiranos, pero siempre tendremos la misma tiranía; esto es, mientras existan hombres que quieran oponer su voluntad a los demás hombres, no existirá para la humanidad ni un síntoma de libertad.
[…]
Queremos una sociedad comunista […] queremos una sociedad anárquica; que no haya poder autoritario. […] Como se comprende, el comunismo es la verdadera igualdad y fraternidad, y la anarquía es la completa libertad individual y la verdadera justicia y ambos constituyen una sociedad armónica, civilizada y de progreso.
Por lo tanto, compañeros del mundo entero, si queréis ser libres y concluir de una vez con esa plaga langostera burguesa para que no aparezcan en las generaciones futuras, es necesario unirnos las manos callosas a través de las fronteras, cuya unión se irá practicando con la formación de grupos de afinidad completamente libres y propagando las ideas comunistas anárquicas en los cafés, fondas, teatros, centros y convocar reuniones libres.
Grupo de afinidad es la unión de varios individuos con el deseo igual de ejecutar una misma cosa; por ejemplo, un individuo es apto para la propaganda hablada, puede unirse con otros individuos de igual aptitud y formar un grupo para convocar reuniones, […] es de espíritu revolucionario, que busque individuos revolucionarios y organizar un grupo de acción revolucionaria y así sucesivamente se van uniendo por la ley de afinidad, ley que no está escrita en ningún código porque es una ley natural e inviolable. La unión de este sistema tiene la ventaja de que todos los individuos proceden libremente en todo aquello que juzguen conveniente, sin verse obligados por ningún reglamento ni someter sus acciones a la aprobación de nadie, esto es, no es necesario ningún estatuto ni reglamento, como tampoco ningún presidente, ni secretario. Es el único modo de obrar libremente y abolir camarillas de zánganos y plantear un régimen económico. Esta forma de organización, de propaganda y acción tiene la facilidad de multiplicarse constantemente y en todas las direcciones, es fácil también burlarse de las pesquisas policiales porque no se archivan documentos ni se levantan actas de acuerdos como tampoco existe ningún centro determinado y está en todas partes puesto que cada individuo es un sujeto de la actividad.”
Cita sacada del “Manifiesto Anarquista”, del grupo ‘los Hijos del Chaco’, Asunción del Paraguay, enero en 1892.

Notas:
[i] Comunicado del Partido Convergencia Popular Socialista (PCPS)
[ii] La versión paraguaya del Incendio del Reichstag, Luis Agüero Wagner
[iii] Comunicado del PCPS
[iv] Ibidem
[v] Ibidem
[vi] Luis Agüero Wagner, Osvaldo Zayas, Celso Guanipa Castro, entre otros

Paraguay: Sobre los disturbios en Asunción

El viernes 31 a pesar de los sentimientos encontrados y la confrontacion interior que teniamos, ante la pregunta que nos haciamos entre compas y a nosotrxs mismxs como anarquistas que nos importa la constitucion*?, la crisis política… pero los acontecimientos se encargaron de darnos un jurupete**.

Nosotrxs como muchisima otra gente fuimos sorprendidos por la espontanea explosion de rabia y hartazgo de un pueblo tan manso y acostumbrado a la pasividad, pero ya cansado que perdio el miedo a los gases y los balines de goma, que desbordo y desato sus pasiones mas salvajes, a pesar de los llamados a la calma y la manifestacion pacifica por parte de senadores y lideres partidarios, el pueblo los ignoro y descubrió lo que es capaz de hacer por su mismo, quemar un congreso no es cualquier cosa.

En medio del conflicto, el ingenio y el libre desenvolvimiento de la gente sin ser dirigidos por nadie, para resistir a la represion policial… La calle se convirtió en el espacio pedagógico donde el pueblo dió un paso hacia el desaprendizaje de la pasividad y otro hacia la construcción de experiencia y conocimientos empíricos para la resistencia, la autodefenza y el ataque hacia los símbolos de la opresión. Las balas de arma de fuego disparadas sobre la calle estrella, chile y otros puntos del microcentro no fueron suficientes para dispersar la rabia de los miles de jóvenes trabajadoras, estudiantes, chacariteñxs y rockeros que ese viernes cambiaron sus planes ante el alevoso espectáculo represivo y decidieron dar rienda suelta al luddismo destructivo necesario para quebrar con la paz de los muertos.

Invitamos a estar en estado de alerta ante los acontecimientos y animamos a os grupos autoorganizadxs e individuos, todxs a no retroceder, decaer ni dejarse llevar por los calculos partidarios que lo unico que hará es sumirnos nuevamente en el miedo. Que la práctica revolucionaria, sea siempre nuestra respuesta al terrorismo de estado!. contra la pasividad social.

Ver como el apoyo mutuo y la solidaridad se practicaban espontáneamente, gente que te daba sal, agua, que si te desvanecías sofocado por los gases te levantaban y te llevaban a un lugar seguro aun arriesgándose en una arremetida de los cascos azules, otros que te rescataban de las manos de la policía, estas practicas son muy importantes sobresaltarlas para nosotros que como anarquistas, concebimos, deseamos y buscamos una vida en libertad, sin autoridad.

Desde nuestra posición como anarquistas invitamos a la constante participación en futuras manifestaciones, que no quede en el oparei, ñasê jey callepe*** y que se reavive la lucha callejera contra el terrorismo de estado.

Teniendo en claro siempre a nuestros enemigos. No confiando en discursos partidarios y lograr sacar de entre toda la guerra de información que nos llega, donde está realmente nuestra lucha.

No hay salvación para el pueblo sumiso, que no quede impune la sangre de inocentes derramada.

frases en guaraní:
* Que es lo que vamos a hacer nosotros ahí
** un golpe en la boca
*** Que no quede así no más, tenemos que volver a salir a la calle.

Grupo Afín Anarquistas Insurrectos (GAAI)

en alemán

Asunción, Paraguay: La felicidad de quemar un Congreso -símbolo de la opresión estatal-

Comunicado recibido el 05/04/2017:

Los poderosos en Paraguay son siempre dueños de todo, incluso de los conflictos sociales y políticos. Sus tentáculos son varios. Al pueblo le dan parte en esos conflictos como espectador o como peón. Obligado a participar de esa forma, el pueblo a veces despierta y reinventa el conflicto de acuerdo a sus propios intereses y demandas, rompiendo con lo que las élites esperan de él, superando el rol asignado y cambiando dramáticamente la situación.

Es lo que hemos visto el 31 de marzo. La quema del Congreso no estaba en los planes de la élite para manejar su conflicto interno, pero sí estaba en las ganas del pueblo, que simboliza en esa institución años, décadas de opresión política a la que prender fuego. El pueblo decidió dar salida a sus propios deseos y vivió la felicidad de quemar el Congreso, forzando todos los planes preestablecidos, escapando al control del poder, deviniendo fuego.

Los hechos cambian cuando el pueblo toma parte y se hace protagonista de su historia, y así como nos expropian la vida a cada rato, podemos expropiar sus conflictos a los poderosos y hacerlos nuestros por el momento. A los poderosos no les gusta cuando el pueblo escapa a su control y es cuando sus operadores llaman a la inmovilidad en nombre de una paz que es para los otros y sus propios intereses, nunca para el pueblo. Este momento puede ser muy corto: ahora ya están llamando a la paz social, a la inmovilización.

Los momentos y procesos populares que se dan en situaciones críticas como la vivida el 31 de marzo no encajan en los planes ni en el sentido de quienes se dedican a la teorízación política y nunca miran más allá de sus planes partidarios.

La acción directa, la movilización en las calles es pedagogía en movimiento y la gente descubre allí que es más autónoma de lo que cree en una experiencia liberadora y constructiva de conflictividad social que reacciona contra años de desigualdad y abusos políticos. Las historias individuales y colectivas de las personas operan y se materializan en las acciones concretas, contra lo que perciben día a día como poder y en la solidaridad con quienes están al lado y sufren la misma represión. Soberbio es tildar a estas acciones como “improvisación”.

La violencia de la policía no tiene nada de extraña ni sospechosa, tampoco es una sorpresa como ahora se dice. Esta vez la policía -una vez apagadas las cámaras de televisión- procedió a convertir las calles de Asunción en un escenario de los años ‘70 del stronismo, apresando arbitrariamente a quienes caminaban incluso alejados de la zona del conflicto la noche del 31 de marzo y madrugada del 1 de abril, con detenidos que sumaron más de 200 personas, agresiones a la comunidad LGTBIQ, violencia machista, torturas, por la represión violenta y desmedida y, sobre todo, por el asesinato a mansalva del joven Rodrigo Quintana, después de atracar un local de la oposición política.

La constitucionalidad, la institucionalidad o la legalidad no son los temas de fondo y eso todxs lo sabemos. La legalidad es el ejercicio del poder sujeto a sus intereses en un tiempo dado, es por eso que cambia cuando cambian sus intereses. La violencia estatal es una respuesta para apagar la crisis política propiciada desde su propio seno. No nos sorprende pero no deja de indignarnos. El asesinato de Rodrigo Quintana no merece impunidad.

Ahora es el momento de accionar, de realizar la experiencia de la autonomía en la acción directa, Contra todo pronóstico y contra lo que se espera del pueblo, que es la sumisión, la obediencia a líneas preestablecidas en oficinas partidarias, el rol de aprendiz y de espectador.

Aprovechemos el momento, no cumplamos los roles establecidos, dejemos por un momento de ser espectadores. Seamos pueblo, seamos acción.

Coordinadora de Grupos e Individuales Anarquistas de Asunción – COGIA

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