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Italia: Actualizaciones sobre el proceso judicial de Nicola Gai y Alfredo Cospito

En la audiencia preliminar llevada a cabo la mañana del 5 de julio en Génova se ha fijó la fecha (30 de octubre) para el proceso abreviado en audiencia pública para los anarquistas Nicola Gai y Alfredo Cospito bajo proceso judicial por el 280bis, atentado con fines terroristas, herir al administrador delegado de Ansaldo Nucleare, Roberto Adinolfi, acción reivindicada por el núcleo Olga FAI/FRI.

Así que la audiencia del 30 de octubre será a puertas abiertas y se confirma la invitación a que haya presencia solidaria. En breve, continuarán las actualizaciones de posteriores fechas y direcciones de referencia para organizar la presencia y los momentos de discusión, como ya se planteó en los encuentros precedentes.

Para más información y actualizaciones: nidieunimaitres[arroba]gmail.com

AelitaSigue el llamamiento a la presencia solidaria en la audiencia preliminar del 5 de julio y a la discusión: CON LA CABEZA ALTA.

El 5 de julio, tendrá lugar la audiencia preliminar de Nicola Gai y Alfredo Cospito – anarquistas – arrestados el 14 de septiembre de 2012 acusados de ser los responsables de las heridas al administrador delegado de Ansaldo Nucleare, Roberto Adinolfi – diseñador y constructor de plantas de energía nuclear – acción reivindicada por el Núcleo Olga de la Federación Anarquista Informal/FRI.

En esa fecha se fijarán las fechas del juicio, muy probablemente, para otoño.

En los dos últimos meses ha circulado un primer borrador de esta propuesta. A partir de un único –por tanto, pesado y lleno de implicaciones – episodio represivo, se ha llegado a pensar más ampliamente en las deficiencias y perspectivas propias de cierta área anarquista, a reflexionar sobre la necesidad de enfrentarse –no aplastarse– a algunas cuestiones básicas como la represión, la solidaridad, las perspectivas de lucha, dinámicas y carencias en la comunicación.

Más allá de las contingencias nos gustaría hablar de lo que podemos sacar en positivo de la reacción a cada episodio represivo, de lo positivo de conocer la evolución de los medios y las estrategias de control y «prevención», para jugar con orgullo, de lo positivo de discutir y plantear ideas y prácticas de ataque, de positivo de reconocerse con la cabeza alta contra un enemigo común.

Un encuentro útil para cuantxs consideren todavía la perspectiva anarquista como una hipótesis viva y atractiva, una maraña de pensamientos, acción y experiencia en continua transformación: conscientes de que, cuando estas se cruzan y afinan, conseguimos obtener niveles más altos de análisis, planificación y prácticas, que se combinan para elevar el horizonte de lucha, para abrir destellos de luz en este cerrado presente, para tejer nuevas telarañas de revuelta.

Somos anarquistas y, naturalmente, alérgicxs a las cariótides de la política, también del disfraz de «militante», por supuesto, ajenxs a las asambleas plenarias, estructuras de toma de decisiones centralizadoras: las tensiones individuales siguen siendo fuertes y vitales, a la vez que nos reconocemos en una base común construida tanto históricamente como por experiencias y sugerencias confluentes, sin zalamerías en el espacio, sino ancladxs a un gran patrimonio de pensamiento y de acción, ya sea el de los expropiadores e individualistas argentinos de principios del siglo pasado, que el de los grupos de afinidad en Cataluña en los años treinta, la Machnovcina, los arditi del popolo (anarquistas de Italia en los años ’20), el grupo Primero de Mayo, lxs rebeldes de Génova en el 2001, Atenas y de todas las plazas donde la gasolina ha ayudado a quemar nuestros corazones y los uniformes de los guardias, los actuales grupos de acción o los futuros visionarios de la subversión de un mundo al que cada vez será más difícil adaptarse.

Sentimos que tenemos el corazón y la cabeza del lado justo, el que reconoce las prácticas multiformes de la lucha revolucionaria, el lado que discierne los brotes insurreccionales de las aguas poco profundas del realismo reformista, educacionista o asistencial que así se desarrolla, el que no abandona a lxs compañerxs en prisión, sino que los reconoce como parte activa y viva de una trayectoria de lucha, sin atenerse a la más mínima de las solidaridades, el que es consciente de que cualquier tensión revolucionaria es intrínsecamente «social» en cuanto a que interviene con sus medios y evaluaciones en la crítica a la sociedad actual y, a la par, «antisocial» cuando las presuntas luchas sociales se convierten en un recinto limitado y limitante para el propio sentimiento antiautoritario.

Nos gustaría volver a pensar en algunas cuestiones básicas: la correspondencia entre el pensamiento y la acción, un anarquismo que sepa, si no practicar en la totalidad de sus facetas, por lo menos, reconocer y sentir como patrimonio propio las manifestaciones multiformes de la acción anarquista, a sabiendas de que no hay gradualidad en las prácticas, ni jerarquías en los medios, sólo instrumentos más o menos eficaces para elegir, dependiendo de la situación, sin vacilación ni tabús, sobre los senderos individuales o colectivos, firmados, anónimos, o lo que sea.

Depende de nosotrxs, aquí y ahora, aprovechar la oportunidad para discutir, entenderse y reconocerse como componentes activxs de una galaxia anarquista, en minoría, pero eficaz, a veces resplandeciente en su capacidad de crear y fomentar situaciones de lucha, a veces estéril gimnasio de crítica radical, demasiado tímida para hacer valer la justicia de sus propios análisis.

Depende de nosotrxs, aquí y ahora, tener bien claro si y hasta qué punto somos capaces de meternos en el juego, conscientes de que más allá de cualquier momento de encuentro, lxs cómplices se encuentran y reconocen en la acción, no en la asamblea.

Solidaridad y represión

La represión es la contrapartida natural del accionar anarquista, la solidaridad activa debería ser un proceso natural espontáneo, pero a menudo no lo es.

Los escenarios represivos se reproducen cíclicamente con algunas variaciones, 270, 280, asociación criminal, desvastación y saqueo, estrategias de control preventivas (a través de órdenes de expulsión, advertencias orales, vigilancia especial, etc.) y no es menos importante el perfeccionamiento de los regímenes de detención, tales como las secciones de alta vigilancia destinadas a los anarquistas con la consiguiente estrategia de separación del resto de la población carcelaria. El Estado continúa haciendo su trabajo, más o menos, eficientemente se defiende de los intentos, más o menos eficaces, más o menos contundentes, de crear agitación y golpear.

Por ahora, en el recuento vamos perdiendo ampliamente, no tanto por lxs muchxs -aunque fuera unx solx-  compañerxs en prisión, que se enfrentan a años de prisión en nombre de la venganza del dominio, sino sobre todo vamos perdiendo cuando las estrategias de control y represión llegan a demoler las formas básicas de pertenencia y solidaridad dentro del movimiento, cuando cada vez es más común que lxs refractarios se aíslen de la solidaridad y la proximidad en nombre de oportunismos políticos y de la protección personal, incluso cuando se hace difícil elaborar un manifiesto solidario, cuando el aliento de la revuelta que se extiende por el mundo en lugar de inculcar la rabia, orgullo y voluntad de acción alimenta el fuelle sin aire de corazones tímidos e incapaces de decidirse.

Solidaridad y complicidad a veces son palabras cargadas de consecuencias, a veces son las lápidas que sellan una tensión muerta ya al nacer, que corre a encallarse en las rocas de un pequeño y pragmático tráfico en nombre de una vida tranquila.

Esto no es lo que interesa, sobre la base del realismo y de un ajuste  fatalista no se construye ninguna hipótesis digna de ser vivida, sino que se está jugando demasiado a la baja, habría que invertir la marcha.

Seguimos considerando a lxs compañerxs que caen en las redes del enemigo por aquello que son, sujetos activos en la lucha y en el debate, ni mártires ni santos que mostrar en los altares de las víctimas de la represión, consoladores más para quienes los crean que para quienes terminan allí. Compañerxs con los que es necesario solidarizarse activamente, sin dudarlo, mas allá de las peculiaridades de los proyectos particulares.

Información – Contrainformación

La circulación de contrainformación y publicidad debería ser una herramienta útil para el contacto e intercambio de perspectivas y proyectos que, a menudo, se convierte en un fin  autorreferente y ya.

Hay varios tipos de problemas, de las herramientas que se deciden para transmitir la información y la comparación a las modalidades de la comunicación misma, directa o mediada por instrumentos tipográficos o digitales. En otros tiempos, a pesar de que la publicidad anarquista siempre ha sido abundante en la producción de folletos, fanzines o panfletos varios, la queja más común era la falta de información, ahora el problema parece invertirse pero los efectos son similares, navegamos en un mar de información y de contrainformación que, a menudo, se ve absorbida dejando las cosas como están o peor, sólo se convierte en un fin y no en medio. También es cierto que la comunicación digital ofrece el lado más fácil a las estrategias de control y represión, automáticamente seguida y perpetuamente controlable, pero esto sucede con cualquier instrumento.

La red permite velocidad en el intercambio de información, a menudo nos proporciona las panorámica globales y locales que deberían proporcionar información interesante, el problema de que después no se materialicen es sólo parcialmente culpa de las herramientas de comunicación/informática, más que nada, depende de la incapacidad o falta de voluntad – a menudo- de encontrarse cara a cara, en el mismo camino, en un recorrido de lucha.

Perspectivas de lucha

Acercarlas a priori es difícil, estamos en un campo abierto y las sugerencias son muy variadas, desde la lucha contra las nocividades a las varias formas de enfrentarse a la erosión de los cada vez más reducidos espacios de libertad  individuales y colectivos que el dominio, en sus cíclicas reestructuraciones continúa imponiéndonos. Lo que nos interesa en este encuentro no es profundizar en los posibles campos de intervención, sino continuar defendiendo la validez del método –el anarquista de la acción directa y de la negativa a la delegación, el seguir manteniendo la confianza en las propias herramientas y en los propios análisis, sin dejarse cegar por las sirenas cuantitativas ni por alianzas poco probables, sin esconderse detrás de la letanía del «somos pocos, no vamos a ninguna parte» que preferimos reemplazar por un “aunque seamos pocxs, sabemos reconocer sin vacilar los caminos útiles a seguir y sugerirnos mutuamente y a lxs posibles compañerxs de viaje». No otra cosa.

Para concluir, la propuesta de discusión es ambiciosa y arriesgada, no queríamos que sea precisamente el fantasma de la represión el que corte las piernas a la posibilidad de confrontación, es más, justo son las estrategias represivas las que disuelven las dudas y hacen percibir la necesidad. Discusión no significa necesariamente hacer confluir todo en la forma clásica asamblearia, muchas veces contenedor inadecuado, pero sin embargo creemos que una confrontación directa es fundamental: la discusión podría tomar la forma de encuentros, también a nivel local precedentes a la presencia en el juicio, que se celebrará de todas formas, a corto plazo, en el otoño, al que se querría llegar concretando una buena presencia solidaria.

Algunxs anarquistas

INVITAMOS A TODXS LXS COMPAÑERXS A PARTICIPAR EN LA DISCUSIÓN  QUE SE CELEBRARÁ EL DOMINGO, 30 DE JUNIO
a las 14:00 en ROMA EN EL BENCIVENGA 15 (via Bencivenga  n º 15).

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